martes, 21 de agosto de 2012


NARCISO YEPES
Entrevista que concedió a Pilar Urbano,
publicada en el número 149 de la revista Época en enero de 1988.
El pretexto de esta conversación es el sillón número 18 de la Real Academia de Bellas Artes que, sustituyendo a Andrés Segovia, ocupará Yepes. Pero el motivo es, como siempre, abrir de par en par el personaje y asomarse a la persona: este hombre de cuerpo pequeño y macizo, rostro tosco, mirada suave como la seda y sonrisa inocente. Este hombre de manos pequeñas y gordezuelas, como nidos de gorrión, pero, ¡ah!, prodigiosamente sensitivas, certeras y firmes en el acorde, audaces y agilísimas en el arpegio. Manos que rasguean, que tañen, que pulsan, que hacen vibrar y estremecerse las cuerdas de la guitarra, como si las yemas de sus dedos fuesen los terminales inteligentes de un portentoso cerebro... zahorí de manantiales musicales. Que eso es Narciso Yepes: un insaciable buscador del agua sonora que duerme en el cuenco oscuro de su guitarra.
- Narciso, dígame una cosa con toda sinceridad: ¿Qué es el triunfo para usted?
- Me pide sinceridad total, ¿no? Pues así le hablaré. Jamás me he preocupado por el éxito, ni por el triunfo, ni por el aplauso... Todo lo que me ha ido viniendo de aceptación, por parte del público o de la crítica, lo he recibido con las mismas dosis de alegría que de humildad. Yo soy humilde de cuna y creo que soy humilde de espíritu. Y en eso no pienso cambiar. Nunca me he envanecido, ni me he endiosado. El éxito no afecta al interior de mi ser. Dicho con más crudeza: mis entrañas no saben qué es la fama. Y eso es bueno. Uno sigue siempre aguijoneado por el instinto de superación. No considero jamás que en nada de lo que hago haya llegado a la cumbre.
- Pero usted trabaja con sus partituras y su guitarra para dar esa música a otros...
- Sí, ¿y qué?
- Luego... está buscando un eco, y que le sea favorable.
- Yo recreo la música, primero, para mi gozo solitario. Y, sólo después, para darla a oír a los demás. Cuando doy un concierto, sea en un gran teatro, sea en un auditórium palaciego, o en un monasterio, o... tocando sólo para el Papa, como hice una vez en Roma ante Juan Pablo II, el instante más emotivo y más feliz para mí es ese momento de silencio que se produce antes de empezar a tocar. Entonces sé que el público y yo vamos a compartir una música, con todas sus emociones estéticas. Pero yo no sólo no busco el aplauso, sino que, cuando me lo dan, siempre me sorprende..., ¡se me olvida que, al final del concierto, viene la ovación! Y le confesaré algo más: casi siempre, para quien realmente toco es para Dios... He dicho «casi siempre» porque hay veces en que, por mi culpa, en pleno concierto puedo distraerme. El público no lo advierte. Pero Dios y yo sí.
- Y.. ¿a Dios le gusta su música?
- ¡Le encanta! Más que mi música, lo que le gusta es que yo le dedique mi atención, mi sensibilidad, mi esfuerzo, mi arte..., mi trabajo. Y, además, ciertamente, tocar un instrumento lo mejor que uno sabe, y ser consciente de la presencia de Dios, es una forma maravillosa de rezar, de orar. Lo tengo bien experimentado.
- Perdone la humorada, Yepes: es precioso que usted actúe para un espectador divino; pero, si al artista en pleno concierto «se le va el santo al cielo», el público puede pensar que allí está de más...
- ¡No! ¡Yo toco con los pies bien en el suelo! Yo soy consciente de que hay un diálogo mudo, una corriente mutua de energía que pasa de mí al público y del público a mí. Cuando se tiene el alma llena de fe y de amor, necesariamente se produce esa comunicación. No das notas, das... todo un mundo de evocaciones, de ideas, y de emociones que están entre las notas y en tu mente y en tu corazón y en las yemas de tus dedos. Das... tu vida interior. Al espectador de butaca y al de allá arriba a la vez.
- ¿Siempre ha tenido usted esa fe religiosa que ahora tiene
- No. Mi vida de cristiano tuvo un largo paréntesis de 
vacío, que duró un cuarto de siglo. Me bautizaron al nacer, y ya no recibí ni una sola noción que ilustrase y alimentase mi fe... ¡Con decirle que comulgué por primera vez a los veinticinco años! Desde 1927 hasta 1951, yo no practicaba, ni creía, ni me preocupaba lo más mínimo que hubiera o no una vida espiritual y una trascendencia y un más allá. Dios no contaba en mi existencia Pero... luego pude saber que yo siempre había contado para Él. Fue una conversión súbita, repentina, inesperada... y muy sencilla. Yo estaba en París, acodado en un puente del Sena, viendo fluir el agua. Era por la mañana. Exactamente, el 18 de mayo. De pronto, le escuché dentro de mí... Quizás me había llamado ya en otras ocasiones, pero yo no le había oído. Aquel día yo tenía «la puerta abierta»... Y Dios pudo entrar. No sólo se hizo oír, sino que entró de lleno y para siempre en mi vida.
- ¿Una conversión a lo Paul Claudel, a lo André Frossard..., a lo san Pablo?
- ¡Ah..., yo supongo que Dios no se repite! Cada hombre es un proyecto divino distinto y único; y para cada hombre Dios tiene un camino propio, unos momentos y unos puntos de encuentro, unas gracias y unas exigencias... Y toda llamada es única en la historia...
- Dice usted que «le escuchó», que «se hizo oír»..., ¿he de entender, Narciso, que usted, allí junto al Sena, «oyó» palabras?
- Sí, claro. Fue una pregunta, en apariencia, muy simple: «¿Qué estás haciendo?» En ese instante, todo cambió para mí. Sentí la necesidad de plantearme por qué vivía, para quién vivía... Mi respuesta fue inmediata. Entré en la iglesia más próxima, Saint Julian le Pauvre. Y hablé con un sacerdote durante tres horas... Es curioso, porque mi desconocimiento era tal que ni me di cuenta de que era una iglesia ortodoxa. A partir de ese día busqué instrucción religiosa, católica. No olvide que yo estaba bautizado. Tenía la fe dormida y... revivió. Y ya desde aquel momento nunca he dejado de saber que soy criatura de Dios, hijo de Dios... Un hombre con una cita de eternidad que se va tejiendo y recorriendo ya aquí en compañía de Dios. Así como hasta entonces Dios no contaba para nada en mi vida, desde aquel instante no hay nada en mi vida, ni lo más trivial, ni lo más serio, en lo que yo no cuente con Dios. Y eso en lo que es alegre y en lo que es doloroso, en el éxito, en el trabajo, en la vida familiar, en una pena honda como la de que te llame la Guardia Civil a media noche para decirte que tu hijo ha muerto...
- Esa noticia, ese desgarro, ¿no le hizo encararse con Dios y... pedirle explicaciones? ¿Lo aceptó a pie firme?
- ¿Pedirle explicaciones? ¿Por qué iba a hacerlo? Sentí y sigo sintiendo todo el dolor que usted pueda imaginarse..., y más. Pero sé que la vida de mi hijo Juan de la Cruz estaba amorosamente en las manos de Dios... y ahora lo está aún con más plenitud y felicidad. Por otra parte, Pilar, cuando se vive con fe y de fe, se entiende mejor el misterio del dolor humano. El dolor acerca a la intimidad de Dios. Es... una predilección, una confianza de Dios hacia el hombre.
- Dios trata duro a los que quiere santos...
- Pues... sí. Así es. Pero no es el trato duro, áspero e insufrible de un todopoderoso tirano, sino..., ¿sabré hacerme entender?, la caricia de un padre que se apoya en su hijo. Y esa caricia... limpia, sosiega y enriquece el alma. Y se obtiene la certeza moral y hasta física de que la muerte ha de ser un paso maravilloso: llegar, por fin, a la felicidad que nunca acaba y que nada ni nadie puede desbaratar... ¡Empezar a vivir de verdad!
- Oyéndole hablar puede parecer que en usted no hay, como en todos los mortales, el hombre carnal, el bajo mundo de pasiones, la rebeldía del barro… Se diría que en usted hay una espiritualidad de superhombre, o de superángel, sin lucha, sin tentación, sin caída... ¡Y sin tibieza ni rutina! ¿No es demasiado sublime para ser real?
- Pues no habré sabido explicarme. ¡Claro que hay tentación! Pero también hay gracia. ¿Rutina, tibieza? Si se nutre a diario la experiencia de vivir estando al tanto de Dios, no cabe la rutina: Él interpela de continuo con preguntas y con solicitudes nuevas... Y uno va de hallazgo en hallazgo. ¡Nada es igual! Todo es novedad. Ya le dije que Dios no se repite nunca... Ciertamente, yo no le planteo rebeldía a Dios: hacer las cosas bien me cuesta, como a cualquiera. Pero, desde la libertad para decir «No quiero», decido decir «Sí quiero». Porque, además de creer en Dios..., yo le amo. Y lo que es incomparablemente más afortunado para mí: Dios me ama. ¡Cambiaría tanto la vida de los hombres si cayesen en la cuenta de esta espléndida realidad!
-  Pero el mundo camina en otra dirección,.. Justo la contraria.
- Sí. Es tremendo que el hombre, por cuatro cachivaches técnicos que ha conseguido empalmar, se haya creído que puede prescindir de Dios y trate de arreglar esta vida con su solo esfuerzo... Pero ¿qué está consiguiendo? No es más feliz, no tiene más paz, no se siente más seguro, no progresa auténticamente, pierde el respeto a los demás hombres, utiliza mal los recursos creados..., y él mismo es cada vez menos humano. La sociedad tecnificada y postindustrial de este siglo que vivimos ha perdido su norte. Está equivocada. Marcha fuera del camino...; por eso no avanza verdaderamente. Y esto lo afirmo y, si me lo pone por escrito, lo firmo.
- Otra cuestión: de un tiempo a esta parte, y refiriéndose a terroristas que han asesinado, se dice «no es posible estrechar unas manos manchadas de sangre». Mi pregunta es comprometedora. Yepes, ¿usted daría la mano a un etarra asesino? 

- Hay manos que se manchan de sangre apretando un gatillo, hay manos que se manchan de sangre provocando una guerra o practicando un aborto... Hay manos que se manchan firmando leyes que van contra la Ley Natural... Pero no hay ninguna mano definitivamente indigna. El hombre, por muy abyecto que sea, siempre está a tiempo para dejar de serlo. Vivir es eso: estar todavía a tiempo.
- Supongo, pues, que usted no es partidario de la pena de muerte.
- ¡En modo alguno! ¿Quién es el hombre para disponer de la vida de otro hombre? Castigo al delincuente, sí. Pero pena de muerte, nunca. Quizás porque soy converso creo más que otros en la capacidad de regeneración y de redignificación del ser humano. Y no se debe cercenar esa posibilidad. 

domingo, 24 de junio de 2012

Joan Pau II  en una trobada amb un grup de joves a les Catacumbes de Sant Calixt  el dimecres de cendra de 1984 va reelar que ell s'havia apropat al món de la cristiandat primitiva llegint el llibre QUO VADIS?  d'un escriptor Henry Sienkiewicz premi nòbel 1905.

QUO VADIS?
La seva trama central...
Pere fuig de Roma durant la persecució de Neró quan troba Jesús pel camí. L'apòstol li pregunta: "On vas?" I el Senyor li respon: A roma per ser crucificat de nou, la qual cosa motiva Pere a tornar sobre les seves passes a la Ciutat eterna.


Per allunyar-se de Roma n´hi ha prou d'allunyar-se de la pròpia comunitat...

sábado, 16 de junio de 2012

Roger Garaudy: poco antes de su ultima enfermedad:
Llevo a Marx en la mente ya Jesús en el corazón.

jueves, 14 de junio de 2012


Ulises deseaba volver a ver su patria y a su esposa, pero tenía que atravesar el lugar de las sirenas que fascinan a los navegantes con su canto y les llevan a estrellarse contra las rocas. ¿Qué hizo? Se hizo atar al mástil de la nave, después de haber tapado con cera los oídos a sus compañeros. Al llegar a tal lugar, hechizado gritaba para que le desataran y poder alcanzar a las sirenas, pero sus compañeros no podían oírle, y así pudo volver a ver su patria y volver a abrazar a su esposa e hijo [14]. Es un mito, pero ayuda a entender el porqué, también humano y existencial, del matrimonio «indisoluble» y, en un plano diferente, de los votos religiosos

El amor de Dios es luz, es felicidad, es plenitud de vida. Es el torrente que Ezequiel vio salir del templo y que, donde llega, sana y suscita vida; es el agua que sacia toda sed prometida a la samaritana. Jesús también nos repite a nosotros, como a ella: «¡Si conocieras el don de Dios!». Viví mi infancia en una casa de campo a pocos metros de un tendido eléctrico de alta tensión, pero nosotros vivíamos a oscuras o a la luz de las velas. Entre nosotros y el tendido estaba el ferrocarril, y, con la guerra en marcha, nadie pensaba en superar el pequeño obstáculo. Así ocurre con el amor de Dios: está ahí, al alcance de la mano, capaz de iluminar y caldear todo en nuestra vida, pero pasamos la existencia en la oscuridad y el frío. Es el único motivo verdadero de tristeza de la vida.

Cantalamesa 2006 vsto
A los que contestaban la legitimidad de su apostolado, Pablo no responde enumerando las comunidades que ha fundado, ni si limita a recordar las dificultades encontradas para anunciar el Evangelio, indica en cambio, dijo el Papa, «su relación con el Señor [...] tan intensa que estaba caracterizada por momentos de éxtasis y de contemplación profunda». 13.06.12

miércoles, 13 de junio de 2012

El pasado mes de abril, la filóloga italiana Marina Molin Pradel encontró los textos cuando estaba catalogando la colección de manuscritos griegos del banquero renacentista alemán Johann Jakon Fugger que se conservan en la Biblioteca Estatal Bávara de Múnich. La noticia no se hizo pública hasta el lunes. En uno de estos manuscritos, el códice bizantino «Monacense greco 314», del siglo XI, la investigadora, según cuenta «L’Osservatore Romano», observó que algunos de los sermones sobre los salmos se correspondían con los textos de Orígenes traducidos en el siglo V al latín por Rufino de Aquileia. 

Las homilías del teólogo alejandrino no estaban firmadas debido probablemente a la condena que sufrió en el concilio ecuménico de Constantinopla del año 553, cuando se rebatió uno de los puntos más controvertidos de su doctrina y la de sus seguidores, la supuesta salvación de todos los hombres a la llegada del Juicio Final.

lunes, 11 de junio de 2012

 Os aseguro mi recuerdo en la oración, para que seáis instrumento eficaz en la ayuda a las personas confiadas a vuestros cuidados pastorales a cruzar la «porta fidei», acompañándolas en el encuentro con Cristo vivo y operante entre nosotros. 12060201200b16
un en los encuentros casuales a, la gente sabe reconocer un hombre de Dios y que, con frecuencia, hasta una pequeña semilla en una tierra bien dispuesta puede germinar y producir frutos abundantes.


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LA HERMANA MAYOR PREGUNTA
Cuando su hermano nació, Sa-chi Gabriel le insistía a los padres que la dejaran sola con el bebé. Temiendo que, como muchas criaturas decuatro años, estuviera celosa y quisiera hacerle algún daño, ellos no ladejaron.Pero Sa-chi no daba muestras de celos. Y como siempre trataba al bebécon cariño, los padres decidieron hacer una prueba. Dejaron a Sa-chicon el recién nacido, y se quedaron observando su comportamiento porla puerta entreabierta.

Encantada al ver su deseo satisfecho, la pequeña Sa-chi se aproximó ala cuna en puntas de pie, se inclinó sobre el bebé y le dijo:-¡Díme cómo es Dios! ¡Yo ya me estoy olvidando

viernes, 8 de junio de 2012

Tarde te amé,

hermosura tan antigua y tan nueva,

tarde te amé!

Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,

Y por fuera te buscaba;

Y deforme como era,

Me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas

Que, si no estuviesen en ti, no serían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera:

Brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;

Exhalaste tu perfume y respiré,

Y suspiro por ti;

Gusté de ti, y siento hambre y sed;

Me tocaste y me abrasé en tu paz.

"Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está

inquieto hasta que descanse en ti"

San Agustín
 Estar todos en silencio prolongado ante el Señor presente en su Sacramento es una de las experiencias más auténticas de nuestro ser Iglesia, que se acompaña de forma complementaria con la de celebrar la Eucaristía, escuchando la Palabra de Dios, cantando, acercándose juntos a la mesa del Pan de vida. No se pueden separar – van juntas - la comunión y la contemplación.

miércoles, 6 de junio de 2012

Con el tema: «La familia, el trabajo y la fiesta», se ha llevado a cabo el encuentro con familias provenientes de los diversos continentes, unidas por la alegría de creer en Jesús. Este evento ha sido una elocuente «epifanía» de la familia, que se ha mostrado en la variedad de sus expresiones, así como en la unicidad de su idéntica sustancia: la de una comunidad de amor, fundada sobre el matrimonio y llamada a ser santuario de la vida, pequeña Iglesia, célula de la sociedad. Desde Milán, se ha lanzado al mundo un mensaje de esperanza, colmado de experiencias vividas. En efecto, es posible, aunque con esfuerzo, vivir el amor fiel, «para siempre», abierto a la vida. Supliquemos a Dios que las familias participen fructuosamente en la misión de la Iglesia y en la construcción de la sociedad.
Benedicto XVI

martes, 5 de junio de 2012


Jesús -el de los Evangelios- es una figura
históricamente sensata y convincente

lunes, 4 de junio de 2012


Lo que caracterizaba a Moisés, lo peculiar y esencial de Moisés és que había tratado con el Señor "cara a cara"; había hablado con el Señor como el amigo con el amigo (cf. Ex 33, 11).

jueves, 31 de mayo de 2012

Un dels alumnes històric dels Maristes gironins va ser Josep Pla, intern des dels deu anys en un gran edifici proper a la catedral, avui enderrocat. Tan donat com era a la crítica i al sarcasme, va ser extremament ponderat i equànime en el judici sobre els seus mestres: “No carregaren pas massa la nota ni accentuaren en cap sentit el misticisme. Defensaren un catolicisme normal, planer, certament mediocre, sense grans prodigis ni excés de casuisme. Pedagògicament, aportaren els mètodes francesos elementals: la claredat, la paciència, la tenacitat, el gust de l'emulació personal, sense el qual no hi ha ensenyament possible. Exigiren un mínim d'higiene. Fomentaren els jocs francs i durs. Els càstigs, racionals i rarament excessius. Comprengueren el sentit de la instrucció que demanava el poble i accentuaren l'esperit pràctic de l'ensenyament. Crearen un col·legi –per resumir– sexualment net, religiosament enraonat i pedagògicament normal.” (Girona, un llibre de records).
LA ESCALA DE JACOB


....  se ha quedado en la tierra y está constituida por la escala musical que ahora nos hará dialogar con la trascendencia y con el misterio. Por aquella escala de armonía, como cantaba un poeta agnóstico francés Paul Eluard, «llegaremos a la meta no uno a uno, sino de dos en dos. Y si subimos de dos en dos, nos conoceremos y nos amaremos. Y nuestros hijos un día se reirán de aquella leyenda negra, finalmente superada, que hablaba de un hombre que lloraba en solitario». (Atri dels gentils 2012) Ravasi
El judío Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, evocaba la visión que tuvo Jacob en Betel: los ángeles le habían puesto una escala que unía el cielo y la tierra, y subían y bajaban por ella uniendo a Dios y a los hombres. Cuando los ángeles retornaron al cielo, concluía Wiesel, olvidaron retirar aquella escala.
Gianfranco Ravasi 

«Nadie es una isla, completo en sí mismo. Cada hombre es un pedazo del continente, es una parte de la tierra». Esta fulgurante definición de la persona humana, formulada por el gran poeta espiritual que fue John Donne, podría entrelazarse con una célebre frase «teológica» de su contemporáneo Quevedo: «Dios es único, pero no solo». La “personalidad” del hombre y de Dios se revela en las palabras que se cruzan en un diálogo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Tutti possiamo constatare come nel nostro mondo, anche se siamo sempre più vicini l’uno all’altro con lo sviluppo dei mezzi di comunicazione, e le distanze geografiche sembrano sparire, la comprensione e la comunione tra le persone sia spesso superficiale e difficoltosa.
Cuando los nazis quemaron toda su obra, Freud dijo: "La humanidad ha avanzado mucho; en la edad media me hubieran quemado a mí". Pese a la crisis, hemos avanzado 


cONTRA lv 28 V 12

sábado, 26 de mayo de 2012

los discípulos cuando vieron al Maestro elevarse de la tierra y subir hacia lo alto, no experimentaron desconsuelo, como se podría pensar; más aún, sino una gran alegría, y se sintieron impulsados a proclamar la victoria de Cristo sobre la muerte
 «para alcanzar las peticiones que tenemos en nuestro corazón, no hay mejor medio que poner la fuerza de nuestra oración en aquella cosa que es más gusto de Dios; porque entonces no sólo dará lo que le pedimos, que es la salvación, sino aun lo que él ve que nos conviene y nos es bueno, aunque no se lo pidamos» SJ+

viernes, 25 de mayo de 2012

Nuestra oración, por consiguiente, debe ser contemplación de Jesús a la derecha de Dios, de Jesús como Señor de nuestra existencia diaria, de mi existencia diaria.



San Bernardo afirma que demasiadas ocupaciones, una vida frenética, a menudo acaban por endurecer el corazón y hacer sufrir el espíritu
San Ambrosio, comentando el episodio de Marta y María, exhorta así a sus fieles y también a nosotros: «Tratemos, por tanto, de tener también nosotros lo que no se nos puede quitar, prestando a la Palabra del Señor una atención diligente, no distraída:
 san Agustín dice que esta realidad de María es una visión de nuestra situación en el cielo; por tanto, en la tierra nunca podemos tenerla completamente, sino sólo debe estar presente como anticipación en toda nuestra actividad. Debe estar presente también la contemplación de Dios. No debemos perdernos en el activismo puro, sino siempre también dejarnos penetrar en nuestra actividad por la luz de la Palabra de Dios y así aprender la verdadera caridad, el verdadero servicio al otro, que no tiene necesidad de muchas cosas —ciertamente, le hacen falta las cosas necesarias—, sino que tiene necesidad sobre todo del afecto de nuestro corazón, de la luz de Dios.
un problema serio que la primera comunidad cristiana de Jerusalén tuvo que afrontar y resolver, como nos narra san Lucas en el capítulo sexto de losHechos de los Apóstoles, acerca de la pastoral de la caridad en favor de las personas solas y necesitadas de asistencia y ayuda.
En este contexto de espera, entre la Ascensión y Pentecostés, san Lucas menciona por última vez a María, la Madre de Jesús, y a sus parientes (cf. v. 14).
A María le dedicó las páginas iniciales de su Evangelio, desde el anuncio del ángel hasta el nacimiento y la infancia del Hijo de Dios hecho hombre.
Con María comienza la vida terrena de Jesús y
 con María inician también los primeros pasos de la Iglesia; en ambos momentos, el clima es el de la escucha de Dios, del recogimiento.

jueves, 24 de mayo de 2012

 La Iglesia no sólo debe 
anunciar la Palabra, sino también 
realizar la Palabra, que es caridad y verdad.
san Ambrosio, reflexionando sobre la Eucaristía, afirma: «Quien se embriaga del Espíritu está arraigado en Cristo»
Jesús mismo nos enseñó al llamar a Dios Abbá, Padre, con la sencillez, el respeto, la confianza y el afecto de un niño con sus padres

lunes, 30 de abril de 2012

La vida biológica de por sí es un don, pero está rodeada de una gran pregunta. Sólo se transforma en un verdadero don si, junto con ella, se puede dar una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si se la sumerge en una fuerza que garantiza que ser hombre es un bien, que para esta persona es un bien cualquier cosa que pueda traer el futuro.
B16.160412
Verbum Caro factum est et habitavit in nobis