jueves, 31 de mayo de 2012
Un dels alumnes històric dels Maristes gironins va ser Josep Pla, intern des dels deu anys en un gran edifici proper a la catedral, avui enderrocat. Tan donat com era a la crítica i al sarcasme, va ser extremament ponderat i equànime en el judici sobre els seus mestres: “No carregaren pas massa la nota ni accentuaren en cap sentit el misticisme. Defensaren un catolicisme normal, planer, certament mediocre, sense grans prodigis ni excés de casuisme. Pedagògicament, aportaren els mètodes francesos elementals: la claredat, la paciència, la tenacitat, el gust de l'emulació personal, sense el qual no hi ha ensenyament possible. Exigiren un mínim d'higiene. Fomentaren els jocs francs i durs. Els càstigs, racionals i rarament excessius. Comprengueren el sentit de la instrucció que demanava el poble i accentuaren l'esperit pràctic de l'ensenyament. Crearen un col·legi –per resumir– sexualment net, religiosament enraonat i pedagògicament normal.” (Girona, un llibre de records).
LA ESCALA DE JACOB
.... se ha quedado en la tierra y está constituida por la escala musical que ahora nos hará dialogar con la trascendencia y con el misterio. Por aquella escala de armonía, como cantaba un poeta agnóstico francés Paul Eluard, «llegaremos a la meta no uno a uno, sino de dos en dos. Y si subimos de dos en dos, nos conoceremos y nos amaremos. Y nuestros hijos un día se reirán de aquella leyenda negra, finalmente superada, que hablaba de un hombre que lloraba en solitario». (Atri dels gentils 2012) Ravasi
.... se ha quedado en la tierra y está constituida por la escala musical que ahora nos hará dialogar con la trascendencia y con el misterio. Por aquella escala de armonía, como cantaba un poeta agnóstico francés Paul Eluard, «llegaremos a la meta no uno a uno, sino de dos en dos. Y si subimos de dos en dos, nos conoceremos y nos amaremos. Y nuestros hijos un día se reirán de aquella leyenda negra, finalmente superada, que hablaba de un hombre que lloraba en solitario». (Atri dels gentils 2012) Ravasi
El judío Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, evocaba la visión que tuvo Jacob en Betel: los ángeles le habían puesto una escala que unía el cielo y la tierra, y subían y bajaban por ella uniendo a Dios y a los hombres. Cuando los ángeles retornaron al cielo, concluía Wiesel, olvidaron retirar aquella escala.
Gianfranco Ravasi
«Nadie es una isla, completo en sí mismo. Cada hombre es un pedazo del continente, es una parte de la tierra». Esta fulgurante definición de la persona humana, formulada por el gran poeta espiritual que fue John Donne, podría entrelazarse con una célebre frase «teológica» de su contemporáneo Quevedo: «Dios es único, pero no solo». La “personalidad” del hombre y de Dios se revela en las palabras que se cruzan en un diálogo.
«Nadie es una isla, completo en sí mismo. Cada hombre es un pedazo del continente, es una parte de la tierra». Esta fulgurante definición de la persona humana, formulada por el gran poeta espiritual que fue John Donne, podría entrelazarse con una célebre frase «teológica» de su contemporáneo Quevedo: «Dios es único, pero no solo». La “personalidad” del hombre y de Dios se revela en las palabras que se cruzan en un diálogo.
lunes, 28 de mayo de 2012
sábado, 26 de mayo de 2012
«para alcanzar las peticiones que tenemos en nuestro corazón, no hay mejor medio que poner la fuerza de nuestra oración en aquella cosa que es más gusto de Dios; porque entonces no sólo dará lo que le pedimos, que es la salvación, sino aun lo que él ve que nos conviene y nos es bueno, aunque no se lo pidamos» SJ+
viernes, 25 de mayo de 2012
san Agustín dice que esta realidad de María es una visión de nuestra situación en el cielo; por tanto, en la tierra nunca podemos tenerla completamente, sino sólo debe estar presente como anticipación en toda nuestra actividad. Debe estar presente también la contemplación de Dios. No debemos perdernos en el activismo puro, sino siempre también dejarnos penetrar en nuestra actividad por la luz de la Palabra de Dios y así aprender la verdadera caridad, el verdadero servicio al otro, que no tiene necesidad de muchas cosas —ciertamente, le hacen falta las cosas necesarias—, sino que tiene necesidad sobre todo del afecto de nuestro corazón, de la luz de Dios.
En este contexto de espera, entre la Ascensión y Pentecostés, san Lucas menciona por última vez a María, la Madre de Jesús, y a sus parientes (cf. v. 14).
A María le dedicó las páginas iniciales de su Evangelio, desde el anuncio del ángel hasta el nacimiento y la infancia del Hijo de Dios hecho hombre.
Con María comienza la vida terrena de Jesús y
con María inician también los primeros pasos de la Iglesia; en ambos momentos, el clima es el de la escucha de Dios, del recogimiento.
A María le dedicó las páginas iniciales de su Evangelio, desde el anuncio del ángel hasta el nacimiento y la infancia del Hijo de Dios hecho hombre.
Con María comienza la vida terrena de Jesús y
con María inician también los primeros pasos de la Iglesia; en ambos momentos, el clima es el de la escucha de Dios, del recogimiento.
jueves, 24 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)