Con el tema: «La familia, el trabajo y la fiesta», se ha llevado a cabo el encuentro con familias provenientes de los diversos continentes, unidas por la alegría de creer en Jesús. Este evento ha sido una elocuente «epifanía» de la familia, que se ha mostrado en la variedad de sus expresiones, así como en la unicidad de su idéntica sustancia: la de una comunidad de amor, fundada sobre el matrimonio y llamada a ser santuario de la vida, pequeña Iglesia, célula de la sociedad. Desde Milán, se ha lanzado al mundo un mensaje de esperanza, colmado de experiencias vividas. En efecto, es posible, aunque con esfuerzo, vivir el amor fiel, «para siempre», abierto a la vida. Supliquemos a Dios que las familias participen fructuosamente en la misión de la Iglesia y en la construcción de la sociedad.
Benedicto XVI
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