El pasado mes de abril, la filóloga italiana Marina Molin Pradel encontró los textos cuando estaba catalogando la colección de manuscritos griegos del banquero renacentista alemán Johann Jakon Fugger que se conservan en la Biblioteca Estatal Bávara de Múnich. La noticia no se hizo pública hasta el lunes. En uno de estos manuscritos, el códice bizantino «Monacense greco 314», del siglo XI, la investigadora, según cuenta «L’Osservatore Romano», observó que algunos de los sermones sobre los salmos se correspondían con los textos de Orígenes traducidos en el siglo V al latín por Rufino de Aquileia.
Las homilías del teólogo alejandrino no estaban firmadas debido probablemente a la condena que sufrió en el concilio ecuménico de Constantinopla del año 553, cuando se rebatió uno de los puntos más controvertidos de su doctrina y la de sus seguidores, la supuesta salvación de todos los hombres a la llegada del Juicio Final.
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